Pese a las muchas palabras escritas y pronunciadas por él, su vida no han sido sólo palabras

Por: Patric de San Pedro, miembro del colectivo editorial Virus

Intervención en el acto de homenaje a Ramón Fernández Durán el 1 de abril en Barcelona (castellano/catalan)

Ramón es una persona con tanta gente a su alrededor, con tantos vínculos sociales, que resultaría un atrevimiento intentar resumir quién es el Ramón activista, el Ramón analista o el Ramón persona en un solo escrito. / El Ramón és una persona amb tanta gent al seu voltant, amb tants vincles socials, que resultaria un atreviment intentar resumir qui és el Ramón activista, el Ramón analista o el Ramón persona en un sol escrit.

Mi relación con Ramón se remonta a los inicios de la editorial Virus, de la que formo parte, y a nuestra participación en la cumbre contra el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en Madrid, en 1994, donde nos conocimos; pero es a raíz de la publicación del libro colectivo Viaje al corazón de la bestia. Un viaje por USA, Canadà y Québec, coordinado por la gente de Baladre y en el que participó el propio Ramón, el compañero Jose Iglesias y Agustín Morán, que comenzamos una relación continuada que se ha ido haciendo más estrecha a lo largo de los años. El primer libro propiamente de Ramón que publicamos fue Globalización capitalista. Luchas y resistencias, coeditado con Baladre, libro donde colaboraron también Miren Etxezarreta y Manolo Sáez, y donde se hace un anàlisis de las instituciones que gestionan la globalización y de los nuevos movimientos de cuestionamiento de la globalización capitalista que comienzan a crecer en forma de redes autónomas en los años noventa. A partir de este libro, Virus ha tenido la suerte de contar con las aportaciones casi anuales de Ramón, ya fuese para analizar los cambios de las instituciones europeas en la consolidación de la Europa del capital, ya fuese para analizar los mercados financieros y sus vínculos con la guerra de irak, o para analizar la crisis energética, ecológica y climàtica a la que ha dedicado los últimos años de su vida.

Quien haya conocido de cerca a Ramón sabe que, pese a las muchas palabras escritas y pronunciadas por él, su vida no han sido sólo palabras. Ha tenido oportunidad de vivir en primera persona muchos de los acontecimientos más importantes que han marcado a la izquierda en Occidente, desde el Mayo del 68, pasando por la oposición a la guerra del Vietnam en Estados Unidos, la oposición a la dictadura franquista, la autonomía obrera, el nacimiento del movimiento ecologista y anti-OTAN en Espanya hasta el desarrollo de todas las redes que dan vida al denominado movimiento antiglobalización; y en todos estos movimientos siempre ha adoptado una participación activa.

Posiblemente es este bagaje político el que lo ha convertido en una persona habituada a tratar y contar con personas procedentes de ámbitos políticos muy diferentes. En sus libros podemos encontrar referencias de todo tipo: desde puntos de vista de activistas políticos a gente vinculada a la universidad, desde extractos de folletos anónimos a tesis académicas. Acostumbrados a encasillar a los demás o encasillarnos a nosotros mismos en grupos autoreferenciales acotados por siglas o tendencias, el Ramón que yo conozco siempre ha sido el Ramón de las sumas, más que el Ramón de las restas; el Ramón de los puntos en común, más que el Ramón de los puntos divergentes.

Y es que el Ramón es una persona capaz de hacer unos pronósticos apocalípticos sobre el futuro inmediato de la humanidad, si no frenamos este sistema depredador, y a la vez encontrar siempre la semilla de la resistencia que nos ha de permitir dar un golpe de timón para cambiar este destino y convertirlo en la oportunidad de un nuevo comienzo. Esta actitud positiva frente a una realidad que parece negarnos una y otra vez el derecho a la esperanza de un mundo mejor, es la que ha hecho de Ramón una persona incombustible, una persona profundamente convencida de que otro mundo no sólo es posible, sino más necesario que nunca, y que por eso somos necesarios todos y todas más allá de nuestras diferencias muchas veces menos profundas de lo que pensamos.

Como decía, Ramón no es una persona de palabras vacías. Su discurso siempre ha ido acompañado de una actitud absolutamente vital de amor hacia su entorno y, sobre todo, hacía las personas que lo rodean y de las que se ha sabido rodear. Dotado de un humor excelente, es capaz de alternar en una conversación el anàlisis más profundo con las anécdotas más divertidas, como buscando siempre la manera de cargar pilas frente a una realidad demasiadas veces adversa. Siempre afectuoso en el trato, es una persona a la que se te hace difícil decirle no cuando te hace una propuesta. Poco predispuesto a imponer su punto de vista, he conocido pocas personas tan dispuestas a escuchar las razones para un no o para un punto de vista divergente. Acostumbrados como estamos, a veces, a entender una divergencia como un ataque personal, las conversaciones con Ramón son siempre un curso intensivo de humildad en los planteamientos y de disposición a aprender de los demás, cuando hay algo que aprender, claro.

Uno podrá coincidir o no con los anàlisis de Ramón, podrá considerar demasiado apocalípticos sus pronósticos o discrepar sobre el papel que han de jugar o no las redes sociales en nuestro destino inmediato como humanidad, pero lo que no creo que nadie pueda cuestionar es la importancia que tienen figuras como la de Ramón para establecer vínculos o mantener puentes abiertos entre colectivos a veces alejados en sus prácticas diarias, pero que pueden (y han) de confluir cuando llegan los momentos importantes de nuestra historia.

Si la vida de Ramón se ha distinguido por intentar encontrar una coherencia entre las ideas y la pràctica diaria, también a la hora de morir Ramón nos puede ayudar a buscar un referente para afrontar con valentía y dignidad la marcha de este munco. En su escrito de despedida, no sólo anuncia que no quiere alargar la vida artificialmente, si no puede disfrutar de una mínima calidad de vida y autonomía, sino que aprovecha para expresar la contradicción que supone haberse pasado media vida denunciando el derroche de recursos de la sociedad hipertecnologizada y haber podido vivir los últimos 7-8 años gracias a los tratamientos que esta maquinaria ha hecho posibles.

Optar por una muerte digna, como hace Ramón, es un último acto político, un último acto de afirmación de la libertad individual, un último acto de revuelta frente a un sistema que intenta controlar todas las esferas de nuestra vida hasta, incluso, el momento y la forma de morir.

En cualquier caso, no es a la muerte, sino a la vida, el entorno humano y los últimos acontecimientos en el mundo a los cuales Ramón dedica sus últimas palabras, lamentando sólo el hecho de «desaparecer» en un momento en el cual la Historia parece acelerarse con los acontecimientos de Japón y del norte de África.

Ramón dedica uno de sus últimos libros a el Antropoceno, a la huella que la actividad humana ha dejado sobre la Tierra en el último siglo. Sería bueno que los escritos de Ramón y su vitalidad dejen en nosotros una huella suficiéntemente profunda como para afrontar juntos «la quiebra del capitalismo global» que anuncia en su último libro publicado por Ecologistas en Acción, Baladre y Virus editorial.

Esperamos que su obra principal sobre la Crisis del Capitalismo Global y el derrumbe de la Sociedad Industria, en la cual ha trabajado Ramón en los últimos años, y de la cual se han publicado diferentes folletos en los últimos años, que son sólo extractos, pueda ser continuada y completada por el compañero Luís González y por cualquier otra persona, tal y como desea Ramón.

Ramón, más que un amigo. Una persona que deja huella.

Gracias Ramón, de parte de todo el colectivo de Virus editorial, por todo lo que nos has dado y todo lo que hemos podido compartir contigo.

(catalá)

El Ramón és una persona amb tanta gent al seu voltant, amb tants vincles socials, que resultaria un atreviment intentar resumir qui és el Ramón activista, el Ramón analista o el Ramón persona en un sol escrit.

La meva relació amb el Ramón es remunta als inicis de l’editorial Virus, de la qual formo part, i a la nostra participació a la cimera contra el Fons Monetari Mundial i el Banc Mundial, a Madrid, el 1994, on ens vam conèixer; però és a arrel de la publicació del llibre col·lectiu “Viaje al corazón de la bestia. Un viaje por Usa, Canadá y Quebec”, que va coordinar la gent de Baladre i al que va participar el propi Ramón, el company Jose Iglesias y Agustín Morán, que vam començar una relació continuada que s’ha anat fent més estreta al llarg dels anys. El primer llibre pròpiament del Ramón que vam publicar va ser “Globalización capitalista. Luchas y resistencias”, coeditat amb Baladre, llibre on col·laboren també la Miren Etxezarreta i Manolo Sáez, i on es fa un anàlisi de les institucions que gestionen la globalització i dels nous moviments de qüestionament de la globalització capitalista que comencen a créixer en forma de xarxes autònomes als anys noranta. A partir d’aquest llibre, Virus ha tingut la sort de comptar amb les aportacions gairebé anuals del Ramón ja fos per analitzar els canvis de les institucions europees en la consolidació de l’Europa del capital, ja fos per analitzar els mercats financers i els seus vincles a la guerra d’Irak, o ja fos per analitzar la crisi energètica, ecològica i climàtica a la qual ha dedicat els últims anys de la seva vida.

Qui hagi conegut d’aprop al Ramón sap que, malgrat les moltes paraules que ha escrit i ha pronunciat, la seva vida no han estat només paraules. Ha tingut oportunitat de viure en primera persona molts dels esdeveniments més importants que han marcat a l’esquerra a Occident, des del Maig del 68, passant per l’oposició a la guerra del Vietnam a USA, l’oposició a la dictadura franquista, l’autonomia obrera, el naixement del moviment ecologista i anti-OTAN a Espanya fins al desenvolupament de totes les xarxes que donen vida a l’anomenat moviment antiglobalització; i en tots aquests moviments sempre ha tingut una participació activa.

És potser aquest bagatge polític el que l’ha convertit en una persona habituada a tractar i a comptar amb persones procedents d’àmbits polítics molt diferents. Als seus llibres podem trobar referències de tota mena: des de punts de vista d’activistes polítics a gent vinculada a la universitat, des d’extractes de llibrets anònims a tesis acadèmiques. Acostomats a encasillar els demés o encasillar-nos nosaltres mateixos en grups autoreferencials acotats per sigles o tendències, el Ramón que jo conec sempre ha estat el Ramón de les sumes, més que el Ramón de les restes; el Ramón dels punts en comú, més que el Ramón dels punts divergents.

I és que el Ramon és una persona capaç de fer uns pronòstics apocalíptics sobre el futur immediat de la humanitat, si no parem aquest sistema depredador, i a la vegada trobar sempre la llavor de la resistència que ens ha de permetre donar un cop de timó per canviar aquest destí i convertir-lo en l’oportunitat d’un nou començament. Aquesta actitud positiva, davant d’una realitat que sembla negar-nos una i una altra vegada el dret a l’esperança d’un mon millor, és la que ha fet del Ramón una persona incombustible, una persona profundament convençuda de que un altre món no només és possible, sinó més necessari que mai, i que per això som necessaris tots i totes més enllà de les nostres diferències moltes vegades menys profundes del que pensem.

Com deia, el Ramón no és una persona de paraules buides. El seu discurs sempre ha anat acompanyat d’una actitud absolutament vital d’estima cap al seu entorn i, sobretot, cap a les persones que l’envolten i de les que s’ha sabut envoltar. Dotat d’un humor eccelent, és capaç d’alternar en una conversa l’anàlisi més profunda amb les anècdotes més divertides , com buscant sempre la manera de carregar piles davant una realitat massa vegades adversa. Sempre afectuós en el tracte, és una persona a la que se’t fa realment difícil dir no quan et fa una proposta. Poc predisposat a imposar el seu punt de vista, he conegut poques persones tan disposades a escoltar les raons per a un no o per a un punt de vista divergent. Acostumats com estem, a vegades, a entendre una divergència com un atac personal, les converses amb el Ramón són sempre un curs intensiu de humilitat en els plantejaments i de disposició a aprendre del demés, quan hi ha alguna cosa a aprendre, és clar.

Un podrà coincidir o no amb les anàlisis del Ramón, podrà considerar massa apocalíptics els seus pronòstics o discrepar sobre el paper que han de jugar o no les xarxes socials en el nostre destí immediat com a humanitat, però el que no crec que ningú pugui qüestionar és la importància que tenen figures com la de Ramón per establir vincles  o mantenir ponts oberts entre col·lectius a vegades allunyats en les seves practiques diàries, però que poden (i han) de confluir quan arriben els moments importants de la nostra historia.

Si la vida del Ramón s’ha distingit per intentar trobar una coherència entre les idees i la pràctica diària, també a l’hora de morir el Ramón ens pot ajudar a buscar un referent per afrontar amb valentia i dignitat la marxa d’aquest món. En el seu escrit d’acomiat, no només anuncia que no vol allargar la vida artificialment, si no pot gaudir d’un mínim de qualitat de vida i d’autonomia, sinó que aprofita per expressar la contradicció que suposa haver-se passat mitja vida denunciant el malbaratament de recursos de la societat hipertecnologitzada i haver pogut viure els últims 7-8 anys gràcies als tractaments que aquesta maquinaria ha fet possibles.

Optar per una mort digna, com fa el Ramón, és un últim acte polític, un últim acte d’afirmació de la llibertat individual, un últim acte de revolta front a un sistema que intenta controlar totes les esferes de la nostra vida, fins i tot, el lloc, el moment i la manera de morir.
En qualsevol cas, no és a la mort, sinó la vida, l’entorn humà i els últims esdeveniments al món als quals el Ramón dedica les seves últimes paraules, lamentant només el fet de “desaparèixer” en un moment en el qual la Història sembla accelerar-se amb els esdeveniments del Japó i del nord d’Àfrica.

El Ramón dedica un dels seus últims llibres a l’Antropoceno, a l’empremta que l’activitat humana ha deixat sobre la Terra a l’últim segle. Fora bo que els escrits del Ramón i la seva vitalitat deixin en nosaltres una empremta suficientment profunda com per afrontar junts la “quiebra del capitalismo global” que anuncia al seu darrer llibre publicat per Ecologistes en Acció, Baladre i Virus editorial.

Esperem que la seva obra principal sobre la Crisis del Capitalisme Global i l’Ensorrament de la Societat Industrial, en la qual ha treballat Ramón els últims anys, i de les quals els diferents llibrets que s’han publicat en els últims dos anys són només extractes, pugui ser continuada i completada pel company Luis González i per qualsevol altre persona, tal com desitja el Ramón.
El Ramón, més que un amic. Una persona que deixa empremta.

Gràcies Ramón, de part de tot el col·lectiu de Virus editorial, per tot el que ens has donat i tot el que hem pogut compartir amb tu.

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Acerca de laexplosiondeldesorden

Activista en Ecologistas en Acción.
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